Durante el siglo XVIII la diplomacia y la guerra deberían haber sido las “joyas de la corona” de la política exterior de España del Primer Secretario de Estado Carvajal; sin embargo, Ensenada entendía que sus competencias, definidas en la R.O. de 2 del abril de 1717, le mandaban ocuparse en todo lo que mira a Marina y construcción de bajeles y especificaba entre otras cosas todo lo que tocare a artillería, municiones, pertrechos y fábricas, y estableció un Plan de espionaje paralelo al oficial de la Primera Secretaría de Estado, aunque a veces utilizaba sus mismas vías y agentes.

 

Ensenada pudo dedicar a estos fines recursos financieros ilimitados y hombres de gran valía para la obtención de información sobre enemigos mediante una compleja red de correos, que los enlazaban entre ellos y con los de los embajadores. Estos eran útiles ya que conocían mejor, al menos en teoría, la realidad del país y contaban con los mejores y más rápidos accesos a las élites del poder al que espiaban...

Aunque los nuevos parámetros de la política exterior de Fernando VI seguían vigentes después de la Paz de Aquisgrán, el Marqués de la Ensenada consideraba a Inglaterra como una amenaza latente e inherente bajo el punto de vista territorial y económico y para resarcir de la Armada, completar y poner en marcha el programa de Patiño, decide que la primera misión debe ser a Inglaterra, a la que considera la potencia naval más potente, conocer sus buques, que los creía mejor construidos que los españoles, la organización de la Royal Navy y todas sus entrañas y empieza a buscar marinos que cumplan con las características que ha diseñado para liderar esa operación y hacerla de manera discreta[1].

 

Jorge Juan lleva algunos meses en Madrid, sin que vea claro su destino, y analiza su vuelta a Malta para proseguir su carrera militar como Caballero de la Orden de San Juan. Ensenada, conociendo sus habilidades, le ha estado ocupando en las más variopintas comisiones, tal vez como son recorrer las costas del norte y noroeste buscando la ubicación del Nuevo Gran Astillero, o empezar las observaciones para levantar el mapa de España...

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