En la calle Altamira nº 17 de Alicante se encuentra el escudo de la familia Juan con el águila de San Juan y leones afrontados con espinas en sus garras. Y, por otra parte, el escudo de los Santacilia puede verse en el carrer Ponst dels ortissom, nº 7 y en la fachada sur de la Torreta, torre de Ressemblanc de Elche.

 

En la “Breve noticia del Excmo. Sr. D. Jorge Juan y Santacilia, reducida a los hechos de sus comisiones, obras y virtudes que, a instancia de sus apasionados, presenta al público su secretario D. Miguel Sanz (oficial segundo de la Contaduría principal de Marina) se incluye el párrafo que se reproduce...

A pesar de que pueda pensarse, por la cantidad de histografía existente, que han sido estudiados todos los aspectos de su agitada vida, no hay cosa más alejada de la realidad.

No solo en su vida privada, casi totalmente opaca, sino también en su vida profesional, nos encontramos con épocas de la que pocas cosas se sabe y estas son inconexas, retazos de una vida andante al servicio del Rey y entre las que se encuentran no pocas medias verdades, por decirlo de una manera políticamente correcta. Los únicos investigadores que se han acercado con bastante acierto y profesionalidad, principalmente en su vida privada, son Rosario Die y Armando Alberola[1], aunque tampoco se puede obviar a Diego Garcia Casado[2] o Nuria Valverde[3] y sin olvidar a su secretario Miguel Sanz[4] o Benito Bails[5]...

Ya hemos señalado que, en 1715, cuando Bernardo muere después de cuatro años de matrimonio deja a su mujer embazada y con dos hijos. Rosario Die señala que en las disposiciones testamentarias de Bernardo deja la custodia de sus hijos con su primera mujer bajo su hermano Cipriano y sus cuñados Joseph y Vicente Pascual de Pobil.

 

El complicado testamento provocó grandes tensiones entre Violante y sus hermanos, de tal forma que Violante abandonó el domicilio conyugal para instalarse en Elche sin los hijos de Bernardo, que quedaron con su tío en Alicante...

Por los años 1702-1703 los efectos de la guerra de sucesión de Felipe de Anjou frente a Carlos de Austria se empiezan a notar en tierras alicantinas. En verano de 1704, la flota del almirante francés D´Estrees, sometió a la ciudad a un intenso bombardeo que casi la destruyó totalmente. Cipriano Juan tomó parte en la guerra y le fue encomendada la defensa del baluarte de la Plaza Nueva.

En 1705 se avistó la llegada de la armada inglesa, que sin efectuar ninguna acción hostil aproó a Barcelona, dejando en Altea un grupo de seguidores de la causa austracista bajo el mando de Juan Bautista Basset.  Bernardo fue encargado de organizar la defensa de la ciudad y optó por que su mujer Isabel Pascual de Pobil se trasladase a Novelda, donde nació su primer hijo varón Antonio...

La primera noticia sobre el apellido "Joan" o "Juan" la encontramos en la Trova 274 de Mosén Jaume Febrer. Aparece cuando dice: Rodelin de Juan, en lo camp bermell…[1]”. Son por tanto descendientes de Roderich de Juan, alemán quien en 1238 ayudó a Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Finalizada la contienda se afincaron en Deça Xexona como señores de Benelasa, Tous y Canet.

Posteriormente, todos los “Juan” se afincaron en Alicante y allí hubiese tenido que nacer Jorge si las circunstancias de la Guerra de Sucesión no hubieran aconsejado a su padre a trasladarse a Novelda, solar donde había permanecido su familia apellidada “Juan de Vergara” desde hacía más de tres siglos y en donde había nacido su segundo abuelo.

La Directora General de la Fundación Ingeniero Jorge Juan me ha pedido que escribiera una serie de relatos sobre aspectos puntuales de la vida del ejemplo de marino ilustrado que por estos pagos hemos tenido, y que como actual presidente de dicha fundación no he podido negarme.

 

Me he comprometido a escribir, no un relato, sino un minirelato con una periodicidad, al menos, mensual en los que abordaré aspectos puntuales, desconocidos, poco conocidos o controvertidos desde mi punto de vista de la historia, que algunos han considerados ligeramente heterodoxos, y todo ello es, simplemente, porque nunca me he conformado con el “corte y pega” tan de moda, sino que he recurrido a los Fondos documentales custodiados, para lo cual he sido, bueno hoy, habitual del Archivo Histórico Nacional, Archivo General de Simancas, Archivo General de Marina don Álvaro de Baza, Archivo de la Real Academia de la Historia o la Biblioteca Nacional por mencionar unos pocos...

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